Grandes proyectos: El amargo despertar del Consell

ecclestone_camps(25.06.09 Levante) Las carencias presupuestarias, la crisis económica y deficiencias en la gestión han puesto en la picota grandes proyectos y eventos del Consell.
Hay mañanas en las que hasta a un político convencido de la trascendencia de su poder se le puede atragantar el cruasán empapado en café con leche. Le ocurrió anteayer al jefe del Consell, Francisco Camps, después de que el diario británico The Guardian publicase en primicia el calendario previsto por las escuderías rebeldes si se consolidaba la ruptura con la FIA de Ernie Ecclestone. Ni Ferrari, ni la Renault de Fernando Alonso, ni el resto de equipos agrupados en la Asociación de Constructores de la Fórmula 1 (FOTA) dispuestos a montarse el negocio por su cuenta contemplaban el circuito de Valencia.
Tras una primera edición en la que el Consell invirtió cerca de 90 millones de euros, la segunda prevista para este mes de agosto está siendo dinamitada por la crisis económica y el bajón deportivo de la estrella local Fernando Alonso como consecuencia del escaso rendimiento de su coche. De más de 100.000 entradas, la concesionaria de gestionar el Gran Premio de Europa apenas ha vendido 15.000 localidades. El acuerdo alcanzado ayer entre la FIA y la FOTA parece haber salvado los muebles de la edición de 2010.
El mismo martes, la alcaldesa de valencia, Rita Barberá, intervenía como estrella invitada en la Conferencia Internacional Las Ciudades y los Eventos Globales organizada por Unedisa. Allí sacaba pecho de otro de los eventos que conforman el discurso de éxitos del Partido Popular, la Copa del América, cuya continuidad está hoy al borde del abismo por una mala gestión que ha terminado en la Corte Suprema del Estado de Nueva York.
Embaucados por los impulsores de un fantasma Club Naútico Español, Camps y Barberá tardaron apenas unas horas en intentar amarrar todo el protagonismo de la siguiente edición nada más resultar ganador el Alinghi, forzando así las centenarias normas de la competición. Por ingenuidad o mala fe, sin fecha y sin equipos, la America’s Cup es hoy una entelequia de final desconocido que sigue siendo exprimida políticamente como su nada hubiese ocurrido. No en balde, Barberá afirmaba en la conferencia de Madrid que según un estudio de la Universitat de València ocho de cada diez valencianos “valora positivamente la apuesta de la ciudad por los grandes eventos deportivos como generadores de oportunidades y motores de progreso”. Oportunidades para algunos, costes para todos.
El acuerdo entre la FIA y la FOTA fue celebrado ayer en el Palau de la plaza de Manises. Pero el éxito de la negociación no oculta la fragilidad, por no hablar de ilusionismo, de muchos de los grandes eventos y proyectos publicitados por el Consell. La semana pasada, el vicepresidente económico, Gerardo Camps, admitía la dificultad para sacar adelante los tres rascacielos diseñados por Santiago Calatrava junto a una Ciudad de las Ciencias lastrada por su elevado endeudamiento y unos gastos de mantenimiento -principalmente en el caso del Palay de les Arts- cada vez más difíciles de sostener por la Generalitat. En la provincia de Alicante, otro de los proyectos emblemáticos como Terra Mítica, en este caso impulsado por Eduardo Zaplana, sigue sin levantar cabeza y tanto las cajas como el Consell -principales accionistas- se han planteado venderlo para evitar que las pérdidas socaven años tras año sus cuentas de resultados. En este caso la crisis económica es implacable. Nadie parece dispuesto a quedarse con el parque temático.

Negocios ajenos
El de Terra Mítica es ejemplo palmario de cómo una administración fracasa estrepitosamente cuando se embarca en proyectos empresariales ajenos a su actividad. Hay otros casos en los que pese al dinero invertido en estudios previos los acuerdos sobre el papel ni siquiera han llegado a hacerse realidad. Es lo que ha ocurrido con el Museo de la FIFA, un recinto basado en el mundo y la histori del balonpié que la Generalitat tenía previsto desarrollar junto a la Federación Española de Fútbol . Sin ubicación precisa el Museo de la FIFA es hoy un proyecto guardado en un cajón pese a que la administración de Zaplana llegó a suscribir un convenio con la FIFA y difundir la foto con Joseph Blatter. También Camps hizo lo propio con Ángel María Villar, de la FEF.
De la etapa de Zaplana hay otros sueños en el baúl de los recuerdos. Sagunt lleva 9 años a la espera del macroproyecto anunciado por la Generalitat para conseguir la titularidad pública de la antigua Gerencia de Altos Hornos del Mediterráneo y de otros viejos edificios de la siderurgia. En todo ese tiempo, la iniciativa no ha hecho más que reducirse en tamaño e incluso ha cambiado de nombre y concepto. Lo que Eduardo Zaplana anunció en el año 2000 como la Ciudad de las Artes Escénicas pasó en 2006 a reconvertirse en un Campus, donde se impartiría formación. Sin embargo, la propiedad del complejo aún sigue en manos privadas y pendiente de que fructifique una operación urbanística ya aprobada por el ayuntamiento que evitará a la Generalitat tener que expropiar los terrenos, como planteó en un principio, informa Mónica Arribas.
Sin descartar pero en stand by por los trámites administrativos y la expectativas económicas está la Torre de la Música. Fruto de un acuerdo entre la SGAE, la escuela de Berklee de Boston, la inversión prevista es de 100 millones de euros, pero no se contempla que el proyecto sea una realidad hasta antes de 2011.
Una iniciativa ligada inicialmente con la Copa del América fue el proyecto La Mar de dins de Vallada. Se presentó en febrero de 2004 como respuesta “a la crisis industrial” y la instalación que serviría de guardabarcos para descongestionar los puertos deportivos de las embarcaciones que iban a participar en la Copa del América, según anunció el alcalde y entonces presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner. Cinco años después, La Mar de Dins se ha reconvertido en parque logístico, aunque aún no ha finalizado su construcción. Francisco Camps puso la primera piedra del complejo logístico en abril de 2008. Poco más de un año después el proyecto pasa por uno de sus momentos más delicado ya que impagos de 16 millones de euros mantienen paralizadas las obras cuando, según lo anunciado, debería inaugurarse el próximo otoño.

Sin dinero para autopistas
Otro sonado fracaso ha sido la política de las concesiones de obra pública adjudicadas por el Consell. De las tres autovías que se iban a construir mediante el método del peaje en sombra (las constructoras adelantan el coste de la infraestructura y cobran una cantidad por vehículo durante 30 o 40 años) sólo una está en funcionamiento. Se trata de la CV-35 que ya sufrió “problemas técnicos” durante las obras por lo que permaneció paralizadas y con la autovía en precario durante un año. Finalmente se inauguró en julio de 2008 pero incompleta ya que faltaban algunos servicios. En el caso de la CV-50 y la CV-95, dos tramos de estas autovías de Benaguasil a Chiva y de Orihuela a la Costa se adjudicaron a finales de 2006 y 2007 pero las obras aún no se han iniciado aunque la Conselleria de Infraestructuras achaca esta dilación a que las adjudicatarias aún redactan los proyectos de construcción.
Con estos antecedentes no resulta extraño que la propuesta de la Conselleria de Infraestructuras de recurrir a la iniciativa privada para construir dos autovías de peaje entre Valencia y Requena y de Alicante a Albacete no haya encontrado ningún “novio”. Desde que se presentó el proyecto en enero hasta ahora ninguna empresa ha mostrado el menor interés en endeudarse hasta las cejas para financiar dos autopistas que costarían casi mil millones de euros y que sólo albergarían tráfico de vehículos privados.

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