El Observatorio de Salud Mental critica la falta de recursos

(26.03.09 Levante-EMV) La situación de la Salud Mental en la Comunitat Valenciana está hoy peor que en el resto de España hace cuatro años. Las previsiones que la propia Conselleria de Sanidad se marcó en 2004 en el Plan de Salud Mental de que hubiera 7 psicólogos clínicos y 3 trabajadores por cada 100.000 habitantes siguen sin cumplirse, ya que los datos recogidos por el Observatorio de Salud Mental de la Asociación Española de Neuropsiquiatría-Profesionales de la Salud mental del País Valenciano (AEN) hablan de una realidad demoledora: hay 2,41 psicólogos clínicos y 1,15 trabajadores sociales por cada 100.000 ciudadanos. Suspenso atronador.
La insuficiencia de recursos es un mal crónico en la atención sanitaria y social a las personas con una enfermedad mental. Y si la situación ya es deficitaria, puede serlo aún más debido a la irregular distribución de recursos, ya que hay áreas como la Marina Alta que solo disponen de 6,13 profesionales por cada 100.000 habitantes mientras que Requena cuenta con 11,76 y Alcoi con 22,14, por citar solo tres ejemplos en la totalidad del territorio.
El efecto inmediato de esas diferencia abismal de recursos es la desigualdad en la atención de los ciudadanos, según declaró a Levante-EMV Mikel Munárriz, presidente de AEN.
El mundo al revés
Otro de los males de la asistencia de salud mental es la desproporción de profesionales que hay en las unidades de salud mental, donde según Munárriz es “el mundo al revés”, ya que hay más psiquiatras que enfermeros, lo cual hace que se de un “énfasis excesivo” a los tratamientos farmacológicos, “y no se trabaje adecuadamente y con la suficiente continuidad con los enfermos graves”.
Esta endémica situación propicia la farmacoterapia en detrimento de una atención más cercana y domiciliaria que favorece la recuperación del paciente y contribuye a su autonomía. “Esto significa que se pueden hacer pocas intervenciones”, agrega Munárriz.
Esta carencia de enfermeros afecta sobre todo a las enfermedades mentales más comunes como la depresión o la ansiedad, “para las que se utilizan los tratamientos farmacológicos de manera desproporcionada frente a las intervenciones psicoterapéuticas”.
El informe del Observatorio, que se presenta esta tarde en Ca Revolta, indica que la red de Bienestar Social es paralela a la de sanidad y que el reparto entre ambas consellerias se efectúa “en un concepto de enfermedad mental basado en prejuicios pero no en datos”.
Y en este sentido, AEN apunta que para la Administración la enfermedad grave es crónica e irrecuperable y susceptible solo de cuidados residenciales o de entretenimiento, “la recuperación de la ciudadanía es imposible”.
Y aunque los Centros de Reinserción Social (CRIS) funcionan bien, al estar desvinculados de la red terminan siendo depósitos. Por su parte, los Centros Especiales de Enfermos Mentales (CEEM) tienen muchas deficiencias sanitarias, “funcionan con el esfuerzo de profesionales mal pagados y sus usuarios no se recuperan; son de gestión privada y poco transparentes”.

Categories: Sanitat

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